Muchas veces la cocina no cuenta con una gran entrada de luz natural, eso tiene ventajas e inconvenientes. Si cocinamos mucho no nos gustará que en la cocina entre mucha luz de forma directa por la mañana, porque eso nos hará pasar demasiado calor, pero por otro lado la luz natural es siempre muy agradable y por lo tanto si es suave o indirecta buscaremos la manera de potenciarla.

A la hora de dar más claridad a una cocina, no solo hay que colocar un buen número de lámparas, en realidad influye todo, desde la distribución y la ubicación de los muebles y los electrodomésticos, hasta las líneas del mobiliario y los detalles decorativos, pasando por supuesto por el color. Sin duda el blanco es el color que proporciona más claridad por como refleja la luz, de ahí que sea el color más adecuado para cocinas con ventanas pequeñas.

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Como vemos una cocina que tiene esta característica, ventanas pequeñas que introducen en ella poca luz natural, de ahí que se haya elegido para ella el color blanco tanto para los frentes como para los tiradores, los zócalos y las encimeras. También la distribución con isla abierta al salón ayuda a que la cocina sea más clara.

La isla incluye las zonas de fregado, cocción y preparación y se completa con una pequeña barra auxiliar, una solución que ocupa poco espacio y que visualmente es muy ligera. En la zona de columnas se integran todos los electrodomésticos y una amplia zona de almacenamiento. Las líneas depuradas del mobiliario y la distribución permiten equipar la cocina al detalle pero sin recargarla. Así a pesar de las pequeñas dimensiones de las ventanas, se consigue optimizar al máximo la entrada de luz